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La misa fue ofrecida por todas las víctimas del terremoto y enfatizó el carácter solidario del país
El pasado domingo 7 de marzo se realizó en la Catedral de Santiago una misa presidida por Monseñor Francisco Javier Errázuriz y concelebrada junto a Monseñor Andrés Arteaga, Obispo Auxiliar; Monseñor Cristián Precht, Vicario responsable de la Misión Continental; el Padre Joaquín Alliende, autor de la iniciativa del Evangelio de Chile; vicarios zonales y ambientales, religiosos y presbíteros de Santiago.
A una semana del terremoto que conmocionó a todo un país, el Arzobispo de Santiago quiso ofrecer la misa por todos los damnificados y las víctimas, agradeciendo también la solidaridad de todo Chile. "...queremos encomendar a la misericordia del Señor de una manera muy especial a todas las personas que han fallecido en esta gran desgracia que azotó a nuestra patria. Queremos agradecerle también a Él, porque habiendo demostrado Jesucristo la cercanía con nosotros, la solidaridad con nuestro camino, son tantas las personas en nuestra patria que han sido sumamente solidarias, queremos agradecer por todas ellas”.
En el momento de la lectura del Evangelio se llevó al altar el Evangelio de Chile, regalo de la Iglesia de Chile en miras al Bicentenario, que ya se terminó de escribir. En él participaron más de 8 mil patriotas con su puño y letra.
La Homilía recogío el profundo sentir de una Iglesia, pero también un gran sentimiento de esperanza fundado en la solidaridad y en el convesión. El Cardenal Errázuriz dijo que “recorre nuestra patria un duelo nacional. Era necesario decretarlo. A causa de la furia del reciente terremoto y del consiguiente tsunami, muchas familias y numerosas poblaciones sufrieron la pérdida de personas entrañablemente queridas. Queremos compartir con ellas su llanto y profundo dolor”. Agregó que “el duelo es de todos; es el sufrimiento de esa gran familia que somos. Es realmente un duelo nacional”.
Agradeció la gran cantidad de iniciativas solidarias que surgieron desde el primer minuto luego del terremoto a lo largo del país para ir en ayuda inmediata de tantas víctimas de la tragedia. Al igual que el trabajo de los medios de comunicación y sobre todo la Teletón. “Nos ha emocionado la caravana de camiones que han partido a las zonas más devastadas. Y, al final, un abrazo de todos, encabezados por la Presidenta Bachelet y el Presidente Electo que, sosteniendo ambos la bandera nacional, nos hicieron ver y sentir que ante la tragedia, Chile se une y solidariza, olvidando todas las diferencias y las luchas. ¡Bendito sea Dios!”.
Destacó el gran espíritu solidario de Chile, del gobierno y de sus medios; Bomberos;Fuerzas Armadas y de Orden; de los voluntarios; empresas y empleados de ellas; universidades y colegios; Municipios; Juntas de Vecinos y la Vega Central. "A todos ellos va nuestra gratitud, como también a las comunidades parroquiales y seguramente de otras confesiones que han tomado valiosas iniciativas”. También agradeció al Santo Padre “que reza por nosotros, nos alienta y nos bendice”, al igual que a la Iglesia internacional.
También se refirió al Evangelio de este domingo, tercero de Cuaresma, diciendo que estos son minutos en que "...surgen preguntas desde el corazón de mucha gente. Son las preguntas que providencialmente nos trae el Evangelio de hoy: ‘¿Quién peca para que esto sucediera?’. Y la respuesta de Jesús no se deja esperar: esto no sucede por el pecado de las víctimas. Hay acontecimientos dolorosos que se deben a la decisión de quienes se erigen como señores de la sangre, Herodes en su tiempo, o bien, a tragedias imprevistas, como la torre de Siloé que cayó sobre los obreros que la construían”.
Y añadió : “Dios no es un Dios de muertos. Él es un Dios de vivos. Y por eso, así como en los versículos anteriores, Jesús nos pide aprender a leer ‘los signos de los tiempos’, ahora nos invita a leer los signos de estas tragedias para sentir desde el fondo del corazón la única llamada importante: conviértanse y vivirán. Es decir, vuelvan sus corazones a Dios, que es la fuente de la vida, del amor y la paz y vuelvan sus corazones a sus hermanos, cuyo rostro nos habla de Cristo”.
Luego habló sobre la entrega y entronización del Evangelio de Chile afirmando que "...con esto queremos expresar la decisión de hombres y mujeres de fe que piden la gracia del Espíritu Santo para construir sus vidas sobre el fundamento sólido de la Palabra de Dios”.
En la misa, los Huasos de Algarrobal cantaron “Roca viva”, escrito del Padre Joaquín Alliende y al cual ellos adicionaron la música. En el estribillo de la canción se expresa:
"Mi Chile, tierra dolida, con tu geografía loca nos estremeces la vida. Sabes tú ¿Cuál es la roca? ¡Cristo Jesús, Roca viva, la esperanza de la Patria mía”.
Finalmente, hubo un responso por los fallecidos en el terremoto, presidido por el Cardenal. Terminada la misa se refirió a través de los medios de prensa a todos los que de una u otra forma han perdido a miembros de sus familias por causa del gran sismo. "Recuerden con cariño a las personas que partieron. Fueron un regalo de Dios para ustedes.
Sin lugar a dudas que fueron muchos los dones que ustedes recibieron de ellos. Cómo no recordar con mucha gratitud a las personas que partieron y saber que partieron a la Patria, que partieron al Cielo, al lugar donde Dios los está esperando y quiere compartir con nosotros su amor, su felicidad y su paz.
Nosotros somos peregrinos, vamos hacia allá. La vida no se acaba, la vida se transforma, continúa en la Patria con tantos seres queridos. Alegrémonos por el día en el cual nos vamos a encontrar con todos ellos”.
Fuente: www.iglesia.cl
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Etiquetas:
Monseñor, Cardenal, Terremoto, Misa
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